Las fracturas por estrés son lesiones de hallazgo frecuente en varias disciplinas deportivas y especialmente en corredores. Son pequeñas grietas que se producen en el hueso causadas por el uso excesivo y repetitivo. La forma en que se producen estas fracturas implica un desequilibrio en el proceso de remodelación ósea, donde la actividad de los osteoclastos (que reabsorben hueso) supera la de los osteoblastos (que forman hueso nuevo). Esto lleva a un debilitamiento progresivo del hueso producido por microtraumas repetitivos, que eventualmente pueden resultar en una fractura por estrés o la aparición de un edema óseo.
El proceso implica:
1. Microtraumatismos repetidos: actividades repetitivas como correr o saltar, someten al hueso a cargas o fuerzas cíclicas que producen el estrés óseo.
2. Desequilibrio en la remodelación ósea: El hueso intenta repararse a través de la remodelación, pero si los microtraumas son demasiado frecuentes o extensos, producen el desequilibro y el proceso de la reabsorción supera al de la formación ósea. Este proceso produce un debilitamiento del hueso en la zona afectada con la aparición del edema óseo o fractura por estrés.
Factores asociados a la aparición de fracturas por estrés
El aumento repentino de la actividad física con la falta de adaptación correspondiente, la falta de estado físico u entrenamiento, correr con fatiga, correr más allá de tu capacidad funcional, un plan de entrenamiento no supervisado ni programado adecuadamente, aumentar la intensidad o duración del ejercicio demasiado rápido en el tiempo.
Una mala biomecánica de la marcha o carrera. El uso de plantillas cuando no está indicado. Calzado inadecuado o en mal estado que no brindan el soporte correspondiente y tienen poca absorción del impacto. Superficies de entrenamiento que puedan aumentar el impacto sobre los huesos.
Mala nutrición o déficits nutricionales, falta de calcio, vitamina D y otras vitaminas puede afectar la salud ósea. Baja densidad ósea, condiciones como la osteoporosis u osteopenia pueden aumentar el riesgo de fracturas por estrés. Déficits de aquellas hormonas que intervienen en la remodelación ósea. Factores genéticos.
En resumen, las fracturas por estrés son el resultado de un proceso gradual de daño en el hueso debido a la sobrecarga repetitiva por microtrauma que lleva a un desequilibrio en la remodelación y eventualmente a una fractura por estrés.
Este tipo de fracturas son frecuentes de encontrar en corredores de larga distancia especialmente en miembros inferiores, pies (5 ° metatarsiano) y piernas (peroné, tibia distal, platillos tibiales y cóndilos femorales) aunque también se pueden ver en pelvis, cuello de fémur, etc.
Se caracterizan por dolor localizado de inicio agudo, aunque algunos corredores lo describen como insidioso que empeora con la actividad y disminuye con el reposo. El dolor se localiza en el área de la fractura, y puede sentirse como un dolor profundo.
Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son cruciales para una recuperación exitosa y evitar complicaciones. En tal sentido la resonancia magnética es uno de los estudios más sensibles para detectar el edema o fractura ósea sobre todo en etapas tempranas y puede ayudar a determinar la ubicación exacta de la lesión.
El tratamiento es el reposo deportivo. Muchas veces el corredor duda de la lesión por el tipo de dolor y continúa con la actividad lo cual puede complicar la fractura.
Evitar el microtrauma que generó el estrés en el hueso es la clave. Desde un punto de vista deportológico el médico puede explorar alternativas de actividad física que no tengan impacto y mantener la capacidad funcional del corredor mientras se recupera. Esto lo ayudará en la vuelta a la actividad. Algunos profesionales pueden llegar a indicar inmovilizar la zona afectada.
Respecto a la fisioterapia con aparatos, no hay mucho que pueda aportar en cuanto a la reparación del hueso en sí, pero sí puede ayudar a restaurar la movilidad, la fuerza y el tono de los músculos de la zona afectada.
El regreso a la actividad será obligatoriamente gradual, aumentar el nivel de actividad dando tiempo a la readaptación del hueso y evitar una nueva fractura por estrés.
Intervenciones podológicas: en casos muy aislados puede ser necesaria una intervención podológicas u ortopédica para corregir problemas en la pisada o el calzado.
Médico, Medicina Deportiva
Ex médico de la Selección Argentina de Básquetbol. Desde 1998 – 2017. Generación Dorada
Actual presidente de la Organización Nacional Antidopaje de Argentina, CNAD
Miembro de la Comisión Médica de la Federación Internacional de Basquetbol.
Miembro del grupo de expertos en organizaciones antidopajes de la AMA- WADA
Ex Jefe del Departamento Médico de la Confederación Argentina de Básquetbol. CAB
Ex Director de Deportes. Universidad de Buenos Aires, UBA. 2008 – 2017
Participación en seis Juegos Olímpicos, seis Campeonatos Mundiales de Básquetbol y un Juego Paralímpico en diferentes roles relacionados a la salud
